Orfeo, héroe, músico, filósofo, poeta... muchas son las cualidades que se le atribuyen.
Gracias a su gran reputación como héroe, Zeus no dudó en darle la mano de Eurídice, ninfa no tan bella ni tan lista como otras pero era aquella la que lo había cautivado.
El principio, siempre hermoso, de una vida jovial y feliz, pero no todo dura enternamente, y la desgracia pronto caería sobe el nuevo matrimonio.
Aristeo, un pastor, quedó también enamorada de la ninfa, al no poder tenerla, corrió detrás de la joven para intentar hacerla suya a la fuerza, pero con la mala suerte de que la joven mientras corría fue mordida por una serpiente en el pie, y murió al instante.
Orfeo, no tuvo lágrimas suficientes para llorar su muerte, y no hubo nada que consolará su dolor, así que decidió bajar al mismo Hades para pedir su vuelta, se enfrentó a Kancerbero, el temible perro que guarda que los vivos no entren ni salgan del infierno, al que tranquilizó con su música.
No dejó de cantar hasta que llegó ante el mismo Hades, y según cuenta la leyenda su canción era tan triste, que Hades le permitió llevarse a su amada consigo, pero con la condición de que no podría mirarla hasta que no salerieran al mundo de los vivos.
A punto de llegar a la salida, cuando los primeros rayos de luz traspasaron las sombras, Eurídice dejó escapar un suspiro aliviada, y Orfeo olvidó la orden de Hades y miró hacia atrás por un instante. Entonces su amada empezó a desvanecerse, pues la condición impuesta había sido violada, y aunque Orfeo se lanzó sobre ella en un abrazo que la retuviera, no fue más que aire lo que estrechó entre sus brazos.
La leyenda también dice de nuestro héroe que murió decapitado, y que cuando las musas encontraron su cabeza aún recitabael nombre de su amada. No todo su arte murió con él, su música subió al cielo, dando las costelación Lira, a la que tal vez Eurídice mira desde el infierno esperando verlo alguna vez de nuevo acompañada del recuerdo de su canto.


