Son derechos los que pido, entre espigas y cardos, son únicas las obligaciones que tengo y pocas las voluntades que necesito, solo pido sueños perdidos entre mares escondidos, que buscan y alternan la música carnavalesca con la más pura poesía.
Versos sin rima que conjugan con la vida, dos aves para un solo nido.
Todo ello envuelto en un único suspiro que recuerda la letanía de la tierra pidiendo que la agua sal escueza las heridas, bajo la banda sonora de los pájaros, todo ello en l jardín del derecho.
Tiene que estar bien florido y hermoso el jardín de derecho en estas fechas.
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