miércoles, 2 de junio de 2010

La magia de un libro de segunda mano muchas veces supera la realidad del mismo libro.
Ya no solo es el relato del mismo, sino el que llevó a otra persona a leerlo. No sólo es tu tacto el que se pierde en sus páginas. otras manos antes lo soñaron.
Anoche tenía en mis manos Trópico de Cáncer de Miller.
Con su olor a carcoma y moho, con olvido entre sus líneas y todo ello acompañado del color amarillento de unas hojas que parecen caer a pedazos.
Encontré esto en la última página:
"He pasado tanto y tanto en la miseria que no me acostumbro a salir de ella"

Ahora imagino a un desconocido con un lápiz en la mano, escribiendo con letra rápida en la última hoja de un libro.
El valor de esta oración ha acongojado el valor del libro.
No hay nada más personal que los sentimientos de nadie plasmados para ser enlazados con los sentimientos de otro nadie.



A todo esto, preferí dejar el libro, para recordarlo solo por la última frase escrita a lápiz, ya pase la etapa de los bohemios suicidas y de descripciones de órganos sexuales femeninos.
Supero la anécdota al libro.

1 comentarios:

  1. Nada es más evocador que los olores y el tacto de un viejo libro, muchas veces nos dice más que lo que lleva escrito.

    Un saludo.

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